Este blog personal tiene el objeto de guardar memoria sobre mis aprendizajes en el taller "Tejiendo Redes Académicas en Línea" (TRAL)

viernes, 10 de mayo de 2013

No aprendemos solos


En la actualidad, las propuestas en torno al “aprendizaje colaborativo” reconocen la cooperación como actividad diferenciada del trabajo individual. Dichas propuestas, destacan “la necesidad de ayuda social y cultural para progresar en la resolución de una tarea, la comprensión de un fenómeno o la adquisición de una  habilidad”. (Temporetti, Félix). El diálogo entre  compañeros facilita la conclusión del quehacer solicitado por el docente, guía, coordinador, etc. Para Piaget "la interacción social es importante porque estimula el conflicto cognoscitivo, y la conversación es un catalizador de cambios internos, sin influencia directa en las formas y funciones del pensamiento"  (Cazden, Couertney).  Ese intercambio que ocurre reafirma creencias o consideraciones y genera un ambiente de seguridad que pondrán en práctica en una próxima intervención. Durante la interacción social, las personas, modifican y transforman su comprensión del escenario discursivo, lo que implica un proceso permanente de negociaciones para mantener la comunicación, enriquecer el conocimiento y avanzar en el dominio de las tareas propuestas. En palabras de Solé & Teberosky: “…la alfabetización resulta de la interacción con otros, a través de un diálogo situado en contextos culturales específicos.”

Como dice César Coll,  “el profesor guía el proceso de construcción de conocimiento del alumno, haciéndole participar en tareas y actividades que le permitan construir significados cada vez más próximos a los que poseen los contenidos del currículum escolar. El profesor es, pues, al mismo tiempo un guía y un mediador.” En términos vygotskianos, el maestro puede utilizar el discurso para conducir a los alumnos  a través de nuevas zonas de desarrollo próximo. Hay que alentar a los estudiantes a que utilicen  el lenguaje para dar forma a su comprensión, ya que “al formular el conocimiento para uno mismo se accede a los principios sobre los que éste se basa”. Entonces, el trabajo colaborativo ayudaría  a  “establecer a través del discurso una continuidad de experiencia que sea en sí mayor que su experiencia individual.” (Edwards y Mercer).   Estoy de acuerdo con Vygotski  al considerar que el alumno no es “el organismo en soledad” de Piaget,  porque  “el aprendizaje humano presupone un carácter social específico y un proceso por el cual los estudiantes se introducen al desarrollarse en la vida intelectual de aquellos que les rodean.” En palabras de Jerome Bruner  “en el modelo piagetiano…un niño en soledad lucha con sus pobres fuerzas para lograr cierto equilibrio entre asimilar el mundo a él o así mismo al mundo.”