Este blog personal tiene el objeto de guardar memoria sobre mis aprendizajes en el taller "Tejiendo Redes Académicas en Línea" (TRAL)

lunes, 18 de marzo de 2013

Aprendizaje Escolar


Para abordar el fenómeno del aprendizaje escolar y reflexionar sobre los sujetos de la educación se utilizan herramientas analíticas, entre ellas, las Unidades de Análisis para pensar sobre el problema del Fracaso Escolar y la Educabilidad.
Una unidad de análisis es un recorte de un problema. Es aquello que se decide mirar para explicar un fenómeno.  “Definir una unidad de análisis es efectuar un recorte de un problema intentando comprenderlo e intervenir sobre él” (Baquero, 2008). Las unidades de análisis que utilizamos para interpretar un fenómeno educativo influyen en las formas que luego intervenimos sobre ellos.

Para la psicología tradicional la unidad de análisis ha sido casi siempre el INDIVIDUO, el sujeto. La institución escolar también está acostumbrada  a esta mirada de los problemas.
El dispositivo escolar moderno posee una serie de características que Baquero llama Determinantes Duros, ellos son: ORGANIZACIÓN GRADUAL, SIMULTÁNEA, OBLIGATORIA, ORGANIZACIÓN ESPACIO-TEMPORAL, APRENDIZAJE DESCONTEXTUALIZADO. El aprendizaje escolar ha sido analizado clásicamente con un enfoque diádico: MAESTRO-ALUMNO / DOCENTE-DISCENTE, en donde se ven dos sujetos con posiciones diferenciadas. 

En las últimas dos décadas se complejizó el enfoque tratando de captar la multiplicidad de las dimensiones que atraviesan la acción educativa, con lo cual se pasó del enfoque diádico al tríadico: DOCENTE-ALUMNO-SABER. Las modalidades clásicas de diagnosticar las posibilidades de aprendizaje de un alumno, han descansado, sobre la base de analizar algunos de los supuestos de partida de enfoques psico-educativos. Entre ellos:
·         La no apreciación suficiente de las especificidades que guardan los procesos de aprendizaje escolar,
v  APLICACIONISMO:   las teorías psicológicas  han sido utilizadas para explicar cosas que pasan en la escuela. Muchas de esas teorías no fueron creadas pensando en hechos educativos, y han sido aplicadas al ámbito educativo sin tener en cuenta la especificidad de este ámbito. Los resultados de la investigación “básica” psicológica eran aplicados a los terrenos prácticos de intervención bajo la idea de que resultaban un conocimiento suficiente.”[1]
·  La naturalización del espacio escolar y las prácticas pedagógicas como prácticas de potenciación de un desarrollo que se supone en buena medida un proceso cuasi-natural,
v  Hace referencia a la percepción habitual del espacio escolar, como un ámbito natural para amparar o potenciar un desarrollo percibido bajo los mismos términos.      (homogeneización, gradualidad)

·    La definición de las unidades de análisis con que suele operarse en los hechos un recorte del problema de la descripción o explicación de los logros o dificultades en la producción de aprendizajes.
v  Recortar o definir unidades de análisis adecuadas para explicar o intervenir sobre los procesos de desarrollo y aprendizaje.

Para abordar la problemática del Fracaso Escolar podemos tener en cuenta unidades de análisis, tales como:
·         Modelo patológico individual o médico clínico: la causa del fracaso está en el cerebro de los niños. Cerebros deficitarios. Teoría del Déficit.
·         Modelo social: Condiciones de vida y familiares deficitarias son las razones del fracaso. Lo social no es más que un “decorado externo al problema finalmente radicado en individuos que portan su propio fracaso”. Estas condiciones que confunden aspectos que benefician el aprendizaje escolar con condiciones necesarias sin las cuales este aprendizaje no sería posible, constituyendo a los sujetos en “no educables”. Modelo interaccional: modelo atento al contexto, a las interacciones que se dan en cada situación, al lugar de la escuela en la determinación de las situaciones de éxito o fracaso. Un ejemplo, podría ser, el caso de Adam.[2](soga)

El potencial para aprender o desarrollarse aparece como definible o medible, como una propiedad de los individuos: cada uno expresaría cierta “capacidad de ser educados”. Ésta “capacidad” de los sujetos de aprender se denomina Educabilidad. La tarea de pronosticar las posibilidades de aprender es una tarea sumamente difícil y riesgosa.  “Deberíamos pensar en la educabilidad más como un potencial de las situaciones educativas para producir-o no-desarrollo y aprendizaje que una capacidad de los individuos”, “No podemos pronosticar el potencial de aprendizaje o de desarrollo de un sujeto por fuera de la situación o de las situaciones que habita, habitó y, fundamentalmente, habitará y de los sentidos posibles de que los sujetos puedan constituir en su seno” [3]

Comprender el “éxito o fracaso” de los alumnos, o de nuestras estrategias de enseñanza con el fin de lograr procesos efectivos de apropiación de conocimientos, implica la necesidad de valorar los que  aspectos que inciden  sobre la situación de apropiación del aprendizaje, o sea que, la lógica y características de las tareas que se proponen a los sujetos parecen responder sólo en parte a cierto reflejo o transposición de prácticas extra-escolares.

Ante el fracaso escolar, deberíamos dejar de  sospechar, tan de inmediato, de las capacidades de los niños y operar sobre las situaciones, sobre las condiciones de la educabilidad al fin. 




[1] Baquero, R (2008) “De las dificultades de predecir: educabilidad y fracaso escolar como categorías riesgosas” (cap. 1) en Baquero, R., Pérez, A.; y Toscano, A. (comps.) Construyendo posibilidad. Apropiación y sentido de la experiencia escolar, Buenos Aires: Homo Sapiens  

[2] Mc Dermott R. (2001) “La Adquisición de un niño por una discapacidad de aprendizaje”. En: Chaiklin, S. y Lave, J. (Comps.). Estudiar las prácticas. Perspectivas sobre actividad y contexto, pp. 291-329, Buenos Aires: Amorrortu.

[3] Baquero, R (2008) Obra citada.